SILVIA FLECHOSO

EL ÚLTIMO VIAJE INÚTIL

EL ÚLTIMO VIAJE INÚTIL (Silvia Flechoso, óleo sobre lienzo 200 x 200 cm, Madrid 2020)

El último viaje inútil representa la clásica crucifixión, pero significa liberación y no condena. El cuerpo desnudo no está calvado a una cruz: está suspendido en el cielo, volando.

La palabra crucifixión significa la fijación a la cruz, y la cruz representa la conjunción de la vertical con la horizontal. La vertical es sinónimo de alineamiento: uno se ha alineado con su centro y completa todos los niveles, desde el punto más bajo hasta lo más elevado. La horizontal significa expansión ad infinitum, lo cual sólo es posible una vez establecida la vertical, pues sin vertical el equilibrio horizontal es imposible. La vertical es la columna de los siete chakras. El cuarto chakra es el corazón, que está en el medio y es el punto de tránsito entre los tres chakras inferiores (ligados a lo terrenal) y los tres chakras superiores (ligados a lo celeste). Este punto medio es el punto en que se cruzan el brazo vertical y horizontal en la cruz. La horizontal, presente en los brazos abiertos de la figura sostiene en equilibrio los polos femenino y masculino: la mano izquierda vinculada con la copa y la derecha con la daga respectivamente. Esa apertura de brazos y del cuerpo en general, abre el pecho y expone el corazón. La cruz, además está relacionada con el número 4, cuyo signo dibuja también una cruz. El punto medio de cruce, el corazón, es el portal de la liberación que se encuentra como un puente entre la tierra (mundo sensible) y el cielo (mundo de las ideas).

El último viaje inútil representa el último esfuerzo vano anterior al equilibrio que representa la cruz y, por tanto, a la liberación a través de la fijación a ésta. El 4 se trasciende en el 5. El hombre elemental (quien está sometido a los elementales) se trasciende en el ser humano (quien domina a los elementales). El hombre tiene como meta llegar a ser quien es. El 4 tiene como meta el 5. Jesús es el hombre que ha llegado a ser el Cristo. 

La masa sólida rosácea representa la densidad material. La figura humana representa al ser humano que se ha liberado de este mundo material a través de la fijación a la cruz. Sus genitales son el alfa y la omega. Sus clavos son vav, vav, vav. Vav es la sexta letra del alfabeto hebreo; su valor numérico es 6, y significa clavo. El número 6 es el número del corazón, que se representa por la estrella de David, simbolizando la unión de lo de arriba con lo de abajo. Tipheret significa belleza, es el trono de la gloria, está asociado al oro, al sol y al corazón y, en la cábala cristiana, representa al Hijo: A Jesucristo. Los tres clavos de Cristo, vav, vav, vav, forman numéricamente 666, el número de la Bestia; en tradiciones como el gnosticismo o la masonería, Jesucristo y Lucifer son la misma entidad: el cristal de luz y el portador de la luz respectivamente.

La corona de espinas es en realidad una corona de haces de luz, como el chakra corona expandiendo su brillo. Las espinas de la corona son siete rayos de oro. 7 está más allá del 6, lo que está más allá del corazón, que es lo divino. 7 es el número que se corresponde con el séptimo chakra: el chakra corona. Las espinas de la corona hacen sangrar y la sangre es el vehículo de la vida. La vida la represento aquí a través del oro.

La figura humana se eleva sobre la serpiente, a la que pisa, que representa aquí la rueda de la encarnación y la repetición a la que está sujeto el hombre hasta que la trascienda. El círculo negro que circunda la serpiente es el interior de esa rueda de muerte e ignorancia. La calavera representa la ilusión de la muerte carnal. Sobre ésta, el gallo anuncia el despertar y la luz del día. La carta de color en la parte inferior, tiene tres secciones: una zona negra: la de la ignorancia, el caos y la nada; una central de cuadrados blancos y negros, representando la dualidad, y una tercera de colores representando el mundo de la luz.